miércoles, 3 de julio de 2013

Road Trip : Papamoa a Wellington

Se terminó la temporada de kiwis y cada uno de los que trabajamos en Bay of Plenty ahora debíamos elegir qué hacer de nuestro viaje para seguir aprovechando esta herramienta de la Working Holiday Visa y ahorrar dinero que nos permita conocer más lugares de este rincón del mundo.

En mi caso elegí Wellington para seguir esta experiencia y poder conocer el estilo de vida kiwi de la ciudad capital y dos amigas de la Packhouse tenían el mismo objetivo por lo que nos juntamos para viajar en su VAN (muchas gracias por la invitación!) y recorrer parte de Nueva Zelanda de una manera espectacular para llegar a nuestro destino final.














El plan: Recorrer 719 kilómetros en una semana o menos.

Ver Mapa de Ruta en grande

El equipo :  5 argentinos y 1 chileno con muchas ganas de recorrer.

De izq a der : El autor, Noel, Martina, El "chiki", Maru y Lautaro.
Be careful con estos chicos.


El periplo : pasar por el Parque Nacional Tongariro, por el Parque Nacional Egmont cuna del Monte Taranaki, Parque Nacional Wanganui y luego llegar a Wellington.

El medio: Una Van y una Ferrari todo terreno.

El transporte de la banda viajera


Todo comenzó el 17 de Junio a las 7.30AM desde Papamoa, cuando el convoy de vehículos me pasó a buscar por donde vivía con el resto de los chicos que nos estábamos despidiendo despues de meses de convivencia y la Van guardaba un lugar para mí

Esa mañana nuestro objetivo era conocer el Parque Termal Wai-o-Tapu donde se puede apreciar cada
día a las 10.15AM un géiser que se activa por un compuesto químico derivado del jabón gracias a que unos presos en los tempranos años de Nueva Zelanda activaron sin querer esta zona de fallas al querer lavar su ropa.


Pasarelas del parque rodeadas de géisers
Esperando la erupción del geiser principal


Otra de las termas de la zona volcánica de Taupo


Wai-o-Tapu queda de camino a Taupo, en la meseta central donde se encuentra una de las zonas volcánicas más grandes de la región y las aguas termales, cráteres y emisiones de azufre son cosa común.  El parque termal ofrece además un sendero donde se puede recorrer la Champagne Pool que es la atracción más importante del lugar con su colorido fondo y alta temperatura de las terma. 
El recorrido es de una hora y media y es de por más interesante. La entrada sale 32,50 NZD. 


Uno de los chicos admirando la gran terma.
"Champagne Pool" denominada así por la gran cantidad de
burbujas que llegan a la superficie.

Gran presencia de azufre y ese hedor a huevo podrido
que aromatizaba el lugar



Siguiendo viaje ese mismo día y antes de llegar a Turangi pasamos por unas cataratas que se las conoce como las Huka FallsHuka en Maorí significa "espuma" y estimo debe tener una estrecha relación con la fuerza con la que cae esta cascada, produciendo este fenomeno espumante en la desembocadura.
Estas cascadas son un afluente que cae desde el Gran Lago Taupo en la meseta central de la isla norte.


Turistas anonadados con la fuerza de las Huka Falls
La fuerza natural

Vista panorámica

La leyenda de las Huka Falls


Por último, realizamos una parada en Taupo para comer y luego ir a conocer un parque termal público que hay allí, así recargamos energías despues de un largo y lluvioso día en la cascada de agua caliente que brotaba de una terma en la misma ciudad.
Esa noche la pasaríamos en Turangi en un hostal ya conocido por todos como el A Plus Lodge.
Desafortunadamente el clima no era bueno y no podríamos realizar el Tongariro Alpine Crossing como planeabamos, por lo que continuamos con el plan y emprenderíamos viaje hasta Stratford, cerca del Monte Taranaki paseando por la "Ruta del mundo olvidado".
Salimos bien temprano desde Turangi, con el dato de que antes de comenzar la "Ruta del mundo olvidado" deberíamos viajar con el tanque lleno, ya que no se encuentran disponibles ningún tipo de gasolineras en el camino. Tiempo más adelante nos daríamos cuenta que esta ruta no lleva el nombre por que sí.
El camino es sinuoso y angosto, paseando por lugares inhóspitos e insólitos, como el tunel del hobbit y una República independiente llamada Whangamomona donde solo viven 30 habitantes y en su hotel ofrecen un sellado de pasaportes como prueba del paso por este lugar del mundo. Gracias si hay señal de celular para estar comunicados.

  
El hoyo del Hobbit, paso obligado de la Ruta

Paramos a almorzar en la Republica de Whangamomona

Una postal de la solitaria república

Los únicos turistas en el pueblo fantasma

La tienda del mecánico. La unica persona con vida que avistamos aqui.

La ruta del mundo olvidado. Claramente olvidado.

Hacia Stratford.


Esta ruta es toda una aventura y recomendamos no hacerla muy tarde para poder disfrutar del camino.

Aquí un video del viaje con un resumen de la perdida República de Whangamomona.

                         

Llegamos a Stratford, ya era de noche y nos quedamos en un Holiday Park. El clima no mejoraba y tampoco podríamos realizar ninguna actividad en el Parque Nacional Egmont, cuna del cono volvánico del Mount Taranaki.
Eso sí al despertar recorrimos un poco Stratford pues es la ciudad que lleva el nombre del lugar donde nació William Shakespeare y para sorpresa nuestra las calles llevaban nombres de sus personajes, como Hamlet St, Romeo St y Juliet St.  Sobre la principal se pueden ver rostros de Shakespeare hechos con luces de neon y la particular torre del reloj que tiene un mini espectáculo de Romeo y Julieta que se puede apreciar escuchando citas de los textos de Shakespeare.
Aquí una muestra;

La torre del reloj; la unica atracción turística disponible por el clima.

Las calles de Statford y el rostro de Shakespeare

Romeo y Julieta

Romeo y Julieta se encuentran acompañados del relato homónimo
que sonaba de fondo.


Continuamos viaje, ya era nuestro tercer día y el clima parecía no dar tregua hasta que dejamos Stratford  y de pronto vemos un poco de cielo azul y el Sol. De todos modos más a la noche llegando a nuestro próximo destino Whanganui, la lluvia volvería a caer.
Fue aquí donde se nos unieron dos integrantes más al viaje; Joaquín y Belén (a Joaquín lo conocí también en la packhouse) y con ellos viajaríamos hasta llegar a nuestro destino final que era Wellington.




El cumpleaños en su momento cumbre.
Este día no iba a ser uno más pues una de las integrantes del tour cumpliría años pasadas las 12, por lo que para mejorar los animos del grupo compramos una comida sólo posible para pudientes y privilegiados; hablamos de unos panchos completos, papas fritas y cervezas. Menú de mochileros.
La tarde se pasó entre hacer las compras y encontrar un lugar barato para dormir y terminamos en un lugar alejado pero muy lindo, cerca del Victoria Lake en Whanganui.
La noche fue muy amena y hasta para sorpresa de todos a las doce hubo velas y tortas.

Un tortazo neocelandes, como se acostumbra en este país. 
Se iba otra noche más pero el amanecer fue muy prometedor. El sol brillaba sobre el Lago Victoria y casi como si fuese un regalo de cumpleaños, el día nos regalo buen clima para poder hacer una de las actividades planeadas para este viaje; el Atene Skywalk Trail en el Parque Nacional Whanganui.
Fue algo impresionante, una subida de 2 horas a la línea más alta del valle que rodea al río Whanganui. El equipo siguió muy bien el ritmo propuesto ya que deberíamos bajar antes de que se haga de noche.
Llegamos en 45 minutos a lo más alto y almorzamos allí. La gente estaba muy contenta pues finalmente hicimos algo más que manejar por la ruta.

Los madrugadores disfrutando del Sol

Foto popular I

Animos renovados por el clima que acompaña al cumpleaños.

El Skyline o la línea del cielo.

Foto popular II : el equipo con los animos renovados
Noel liderando la tropa. Muy buen tiempo de caminata.


La vaca admiraba la audacia de los caminantes.




Silver Fern; el símbolo nacional.
Así entonces nos despedimos de Whanganui y emprendimos el tramo final hasta Wellington, la capital del viento que casi como un cliché a esta altura del partido, nos recibió con la peor ola polar de las últimas decadas y el viento era tan fuerte que no podía maniobrar la Van y decidimos parar a unos 20km de la ciudad y dormir allí por precaución.

A la mañana siguiente nos dimos cuenta que estabamos en una calle cortada y cerca de una estación de servicio, por lo que usamos los baños, tomamos un café y con viento a favor, finalmente, llegamos a Wellington.

Fue todo un desafío llegar y ahora se viene otro desafío, el de encontrar trabajo en la ciudad capital.




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